Pánico

Te levantas antes de que suene el despertador y lo primero que haces es mirar las noticias en el móvil. Durante el día no dejas de consultar cada detalle: el número de contagiados, si eran de tu ciudad, si en otro país van más rápido o más despacio que en el tuyo. Ya tienes webs de referencia en las que te dan datos al minuto y varios canales de WhatsApp ardiendo con gente muy enfadada porque no se están aplicando suficientes medidas. En tu cabeza cada vez ves más claro «lo que va a pasar» y es terrorífico. ¿Te suena?

Si te pasa todo esto es que estás en pánico y es normal. Estamos programados para tener esa reacción y estamos viviendo una sobrecarga de información inédita. Pero también es contraproducente, porque en pánico no se pueden tomar decisiones que son importantes en este momento. Lo bueno es que puedes escapar de ese círculo vicioso, aquí te cuento cómo.

Sentimos pánico porque nuestro cerebro es exactamente igual que el de los hombres y mujeres que vivían en la estepa africana hace 15.000 años. Si te persigue un león, es muy buena idea que tu cuerpo segregue adrenalina, que te suba la tensión arterial y el pulso y que estés más alerta, porque lo que tienes que hacer es… salir corriendo.

Pero ya no estamos en la estepa y, cuando nos enfrentamos a cosas que no podemos controlar, el pánico bloquea nuestra capacidad de pensar y nos empuja a hacer lo mismo que con el león: salir corriendo en una única dirección sin pensarlo.

En el mundo hay muchas personas que se enfrentan al pánico cotidianamente: soldados, cirujanas, deportistas de riesgo, bomberos y policías. También las empresarias a veces nos vemos en situaciones que dan mucho miedo. Y no es que sean gente distinta, solo están -estamos- entrenados para evitar esta reacción. ¿Qué hacemos?, aquí tienes algunas pistas:

  1. Deja de leer las noticias.
    Intenta dejar de pensar en el virus. NO importa la última pequeña noticia, NO va a cambiar tu situación. Ya has entendido lo que está pasando y ya sabes lo que tienes que hacer. El exceso de información te está haciendo daño.
  2. En su lugar, intenta pensar en las cosas que SÍ puedes hacer en esta situación.
    Ofrécele ayuda a una vecina de avanzada edad para traerle cosas de la farmacia. Llama a tus hijos y ofŕecete para leer un cuento cada día a tus nietas por Skype o por teléfono, coge un listado de clientes de la oficina y llámales a todos para verificar que están bien y transmitirles que pueden contar contigo. Si sabes enseñar, ofrece una clase online gratuita, si sabes cantar, ofrece un concierto. Hay muchísimas cosas que puedes hacer por los demás. Recuerda que el pánico es una reacción a un sentimiento de indefensión: si no puedo hacer nada, salgo corriendo. Cuanto más pienses en cosas que puedes hacer, menos indefenso/a te vas a sentir y menos pánico vas a sentir.
  3. Prueba la meditación.
    A menudo confundimos los pensamientos que tenemos con la realidad. Pero son dos cosas diferentes. Seguro que alguna vez -incluso ahora mismo- te has metido en un bucle mental y no eras capaz de dejar de pensar que todo iba a salir mal. La meditación nos enseña a entender que esos pensamientos son solo eso, pensamientos, y que podemos «desvincularlos» de nuestra mente y entender que no son un reflejo de la realidad sino de nuestro estado de ánimo. Cuando la mente sale de esos bucles, te encuentras mucho mejor. Puedes empezar con este vídeo de 5 minutos y también lo puedes hacer con niños y niñas.
  4. Piensa en «escenarios»
    Si ya has aprendido con la meditación que lo que te está diciendo ese bucle mental no es necesariamente lo que va a ocurrir, aquí tienes el nivel 2: Piensa en todos los posibles escenarios en los que te podrías encontrar. Algunos serán horribles, como los que te imaginabas, otros no tan horribles, y otros hasta tendrán cosas buenas. Puede ser que te infectes y acabes en un hospital? Sí, pero también puede ser que no te infectes, o que la infección sea leve. Puede ser que estemos muchas semanas encerrados? Sí, pero también puede ser que el calor ralentice el virus. O que no esté tan mal pasar unas semanas en casa. Hay muchos escenarios posibles y no tenemos ninguna certeza sobre cuál va a ser el que ocurra. Y lo más importante, darnos cuenta nos ayuda a planificar para todos ellos. Hay una técnica que se llama «Escenarios de futuro» y la mayoría de personas en puestos de gobierno o de alta dirección piensan todo el rato de esta manera.
  5.  Evita «proyectar»
    Cuando nos imaginamos una situación de futuro, tendemos a pensar desde nuestro «yo» actual cómo nos sentiríamos en esa situación. Por poner un ejemplo bien conocido y gracioso: si ese chico fuera mi pareja, mi vida sería de tal y tal manera y yo me sentiría así y asá. Luego resulta que te juntas con ese chico y no es ni parecido a lo que te imaginaste. Nuestra imaginación «proyecta» cosas sobre la realidad que luego no se cumplen ni aunque la realidad (estar con ese chico) vaya por ese camino. Cuando tu cerebro vaya por esos derroteros, acuérdate de recordarle que no tiene la razón ;-).

Y, por supuesto, evita contribuir al pánico de otras personas. No compartas más cosas que dan miedo que no tienen relevancia directa para tu vida en este momento. En su lugar, comparte cosas que nos saquen a todos de ese estado mental.

Ánimo!

Llevo algunos meses dándole vueltas a escribir un blog sobre la vida en tiempos de incertidumbre. Claro que el escenario que yo tenía en la cabeza era el declive del trabajo asalariado y cosas como esa. Pero como las lecciones que podemos aprender son básicamente las mismas, voy a ir contando cosas que nos ayuden a poner la cabeza a funcionar en estos tiempos de virus y crisis. Si te interesa, puedes apuntarte a mi newsletter y te mando un email cada vez que publique un nuevo artículo.